Resumen Temporada Alevín 2008

Tras una liga regular con muchos altibajos y con el corazón aún encogido por el fallecimiento de nuestro segundo entrenador, Jesús Vizán, arrancábamos el 12 de mayo los playoffs. Pesaba en nuestro ánimo el dolor de la pérdida de quien, siempre con su sonrisa y su gorra de los Spurs, nos había acompañado desde el primer día de entrenamientos. Pero también nos sentíamos afortunados por las lecciones de superación que nos había transmitido durante esos meses y convencidos de que el trabajo semanal que nos había llevado hasta los Playoffs podía llevarnos aún muy lejos.
En octavos de final nos esperaba un rival de envergadura: Uros de Rivas. Y aunque el marcador final en ambos partidos fue relativamente cómodo (+ 21), tuvimos que apelar a la unidad del grupo para poder superar la eliminatoria.
No menos duro resultó el enfrentamiento de cuartos de final ante un rival con el que ya nos habíamos enfrentado hasta cuatro veces en la fase regular, con un balance de dos victorias para cada uno: Menesiano, un conjunto aguerrido, de calidad y muy bien dirigido desde el banquillo. El recuerdo de las eliminaciones en categoría Benjamín estaba presente, pero no teníamos dudas de que este año el trabajo realizado sí iba a dar sus frutos.
Ganar en Menesiano fue la confirmación de que estábamos muy cerca, pero la renta con la que regresamos a Alcorcón era escasa (+9) y nadie quería confiarse. No sería hasta el quinto período de ese partido de vuelta, con un parcial de 26-4, cuando comenzamos a celebrar algo para lo que habíamos trabajado durante tres años: estar en el Día del Mini. Objetivo cumplido. Y ahora tocaba soñar porque en semifinales nos esperaba el coco de la competición, un equipo hecho y trabajado para ganarla: Alcobendas: 24 victorias en 24 partidos, la mitad de ellos cerrando marcador.
Pero entonces descubrimos que a veces los sueños se cumplen. Que a veces ser más altos y más fuertes no garantiza la victoria. Que con trabajo, apoyo, paciencia e inteligencia uno puede volar hasta donde quiera. Y vaya si volamos…
Aunque caimos derrotados en el primer partido, terminamos muy satisfechos por el esfuerzo realizado. Éramos el primer equipo al que Alcobendas no ganaba por más de 10 puntos, les habíamos ganado tres sextos y empatado otro y, eso ya no nos lo quitaba nadie, estábamos entre los cuatro mejores equipos de Madrid. Competiríamos desde la humildad hasta el último aliento.
Y ahí estábamos al día siguiente, en el Antela Parada de Alcobendas, compartiendo rival, hora, reto y destino con nuestros compañeros de 2009. Ante las embestidas iniciales de nuestro rival, decidido a cerrar cuanto antes el pase a la final, tan sólo quedaba apretar los dientes y tener paciencia. Al llegar al descanso la diferencia en la eliminatoria parecía insalvable (-15), pero nos sentíamos fuertes, cómodos y nuestra afición seguía apoyándonos con vigor. Victorias parciales en los dos siguientes períodos nos dejaban a 9 puntos de la gloria. Y entonces ocurrió…
VOLAMOS.
Superar la presión de Alcobendas en nuestra salida de balón se nos antojaba un juego de niños ante la desesperación del rival, a quien le costaba asimilar que a esas alturas de la película todavía nos mantuviésemos en pie. El «a por ellos» que empezó a corear nuestra grada fue el último empujón que necesitábamos. Parcial de 14-4 para una victoria final en la eliminatoria por +3. Fin del partido y la locura. ¡¡¡Estábamos en la final!! ¡¡Y nuestro 2009 también lo había conseguido!!! ¡¡Se nota, se siente, Jesús está presente!!, cantaba nuestra afición al salir de vestuarios. El premio a la constancia, el trabajo y la paciencia había llegado. No era ya sólo el Día del Mini, era UNA FINAL. Nuestra primera final.
El ambiente en los Espartales una semana después era festivo y alegre, como lo es siempre en una Fiesta del Mini. Aunque nos sentíamos grandes tras la victoria en semifinales, respetábamos mucho a Las Rozas. Los nervios en ambos equipos se hicieron notar desde el pitido inicial y ni unos ni otros éramos capaces de hilvanar dos jugadas seguidas. Fuimos nosotros quienes antes despertamos con un parcial de 14-0 en el segundo período. El trabajo defensivo, al que tantas horas habíamos dedicado durante la temporada, impedía que Las Rozas lograse engancharse de nuevo al partido y el acierto en el tiro exterior y nuestra capacidad para encontrar vías de penetración en ataque finiquitó el partido a nuestro favor por un 65-50 que nos convertía en CAMPEONES DE MADRID.
Detrás de un triunfo como este hay padres, entrenadores y en general toda la familia de Alcorcón Basket, pero estos son nuestros Chinchetas, los principales protagonistas de este Campeonato:
1. Alejandro Ruíz
3. Asier Mateos
4. Hugo Larrey
6. Hugo Corraliza
7. Alvaro Segura
8. Daniel Murillo
9. Carlos García
11. Marcos Pérez
14. Javier Beas
15. Pablo López
20. Sergio Usero
22. Marcos Rodelgo
23. Hugo Samu
30. Marcos Blanco
33. Hugo Alonso
Cuerpo Técnico
Angel Santano
Jesús Vizán
David García
La humildad, el trabajo y la deportividad han sido y deben seguir siendo la próxima temporada las señas de identidad de este equipo, siempre a la búsqueda con una sonrisa de la mejora continua.
¡Enhorabuena, campeones!